Carnaval de Cádiz

La mayoría de las veces que una idea surge de la nada y es llevada a cabo en plan locura, suele salir bien. Digo la mayoría porque la otra tarde, estando en clase y sin venir a cuento, pronuncié unas palabras que tanto mis amigos como yo vamos a recordar: ¡quillo, vamonos para Cádiz!. Dicho y hecho, compramos los billetes y la noche del sabado la pasamos fuera de Sevilla.

El tren salía a las 18.10 de San Bernado y nosotros fuimos una hora antes para coger sitio. Íbamos a ir disfrazados de momias, así que mientras llegaba o no el tren, me vendé todo el cuerpo y continuamos esperando.

Por fin apareció, y aquí en donde empieza nuestro calvario. Venía completamente lleno, no había asientos suficientes para los que ya estaban dentro y aun teniamos que entrar todo un regimiento más. Quedaban por delante 3 horitas de viaje, ibamos de pie, como sardinas en latas, todos bien apretujaitos. Algunos, pese a estar prohibido, se pusieron a fumar y a molestar a los demás con el humo, otros a dar saltos y golpes en los cristales. En más de una ocasión me pregunté si nos habíamos metido en un tren de personas o de animales.

A las 9 y pico, tras haber estado parados durante 30 minutos, por fin llegamos a Cádiz, pero mi cabeza ya había comenzado a ver las cosas de forma negativa: el emo estaba saliendo en mí.

Una vez allí, callejeamos para encontrar un sitio donde estár agustos. No fue tarea fácil debido a la cantidad de canis que había por todos lados y con los que tuvimos que lidiar hasta en tres ocasiones. La gente estaba super puesta de todo, y todavía era bastante temprano. Nos asentamos en Plaza de la Mina. Mis amigos empezaron a beber ron sobre las 22h, sin embargo a mi no se me apetecía casi nada y no fue hasta las 12 cuando me eché la primera copa. El ambiente estaba tan ebrio que si quería mantenerme en pie hasta las 6, no me quedaba otra que beber y pornerme a tono yo también. Cómo me tome dos RedBull me animé bastate hacia el final de la noche. Realmente casi aseguraría que mi mente no se rayó en al menos dos horas, un verdadero logro para mi.

A las 5 decidimos irnos a la estación de tren. Estabamos todos muertos y con la sensacion de habernos desplazado muchos kilómetros para hacer botellón en otra ciudad. Pero aun no he acabado, pues para volver fue otro show. Los accesos a la estación estaban masificádos de personas, los antidisturbios no podían controlar la situación. Colas y colas. Al final echando una carrera para encontrar asientos en algún vagón pudimos sentarnos todos.

Con el mal sabor de boca que se nos ha quedado no creo que volvamos el año que viene.


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Un comentario to “Carnaval de Cádiz”

  • David Says:

    k no se te olvide la zorra del megafono volviendo a sevilla.. cuando el vago entraba en calma.. ella enchufaba el megafono.. yo kreo k mas de un@ deseamos k algo malo le ocurriese a esa P..A niña.

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